miércoles, 27 de mayo de 2015

PROFECÍA Y CUMPLIMIENTO, SIGNIFICADO BÍBLICO

Los grandes profetas hebreos no lo fueron porque vaticinaban sucesos futuro, sino porque exigían al pueblo una obediencia radical a la voluntad de Dios.



Es posible usar términos bíblicos, pero con sentido pagano. Eso pasa, por ejemplo, con los términos "alma" y "espíritu", que se suelen interpretar platónicamente en vez de bíblicamente.

Ocurre también con el malentendido de "profecía" y "cumplimiento" entre casi todos, incluso los evangélicos.

En nuestro tiempo, con una abundancia nunca igualada de profetas y seudo-profetas, es urgente aclarar bien el sentido de estos dos términos.

No es fácil, ni mucho menos automático, poder entender los términos bíblicos en el mismo sentido que sus autores. Con la palabra "iglesia", por ejemplo, nadie de tiempos bíblicos hubiera pensado en un edificio, ni en una organización ("Iglesia Bautista" o "Iglesia Metodísta") sino mayormente en la asamblea como reunión, el acto de reunirse.

Es obvio que con las palabras "misionero" (extranjero) y "misión" ("La Misión Latinoamericana") pasa lo mismo. Este desafío tampoco se cumple con superficiales referencias a los idiomas originales ("En griego esta palabra significa..."). La tarea, más bien, es entrar en el mundo de los autores bíblicos y comenzar a pensar junto con ellos, como ellos pensaban, lo más que nos sea posible.

Ese esfuerzo nos puede traer grandes sorpresas. Tal es el caso con los términos "profecía" y "cumplimiento". Veamos...

LA PROFECÍA

Si pregunto a cualquier grupo de personas hoy, "¿qué entienden ustedes por profecía?", me darán la misma respuesta: profetizar es predecir sucesos futuros. De hecho, eso ocurría entre los profetas bíblicos.

Dios conoce el futuro y puede revelarlo cuando él quiera. Pero entender eso como el significado y la esencia del don profético, es más bien el concepto pagano de la profecía, como la practicaban los famosos oráculos griegos, o Nostradamus, el horóscopo y muchos adivinos hoy. Generalmente resulta ser adivinación, que la Biblia condena, y no verdadera profecía.

Para entender bien la profecía, debemos comenzar con el testimonio bíblico.

Abraham es la primera persona que la Biblia llama "profeta" (Gén 20:7), no por predecir el futuro (cosa que nunca hizo) sino porque podría interceder por Abimelec.

El fundador del profetismo, y prototipo para todo profeta después, hasta hoy, es Moisés (Deut 18:15), pero él tampoco se dedicó a vaticinar el futuro. Moisés fue profeta porque trajo al pueblo la Palabra de Dios, con todas sus implicaciones y exigencias éticas. Aun el texto donde Moisés se llama profeta, y que siglos después se entendía como profecía predictiva del Mesías, en su contexto original es una amonestación contra la abominación de la adivinación (Deut 18:9-15).

Los grandes profetas hebreos tampoco fueron profetas porque vaticinaban sucesos futuro, sino porque exigían al pueblo una obediencia radical a la voluntad de Dios. Su función era denunciar el pecado y la injusticia, llamar al arrepentimiento, y anunciar la voluntad de Dios.

En su brillante libro, "La lectura eficaz de la Biblia" (Editorial Vida, 1985), Gordon Fee y Douglas Stuart han confirmado este hecho demostrando que de los escritos proféticos del Antiguo Testamento, no más de cinco por ciento tiene que ver con cosas futuras, aunque sean a pocos años (caída de Samaria, de Asiria, de Babilonia, etc).

Además, apenas dos por ciento es mesiánico (o sea, llega hasta Cristo) y menos de un por ciento puede considerarse aun futuro para nosotros hoy. Y es justo mencionar que Fee y Stuart son evangélicos bíblicos, sin la menor intención de negar lo predictivo.

Si sólo cinco por ciento de los escritos proféticos trataba del futuro, ¿de que se trataba el otro 95 %? Para saber, sólo hay que leerlos. Se trataba del pecado y la injusticia social, económica y político. Se trataba de la discriminación contra el pobre, el forastero, la viuda y el huérfano. Se trataba de la hipocresía y la idolatría del sistema en que vivía Israel. De hecho, la pequeña parte que es predictivo también llama a sus oyentes a arrepentirse y hacer la voluntad de Dios. El futuro les interesa a los profetas sólo en función del presente.

El profeta no lo es porque vaticina el futuro, ni deja de serlo si no vaticina nada. Amós no profetizó nada del futuro remoto, más allá de la destrucción de Samaria por su corrupción e incumplimiento del pacto. Amós pronunció una palabra tronadora contra Israel, Judá y las naciones circunvecinas (Amós 1:3-2:6).

Los profetas no siempre vaticinaban el futuro, porque eso no era su tarea esencial, pero ningún profeta nunca se calló la voz ante la injusticia. ¡Eso es ser profeta!

EL CUMPLIMIENTO

Entre un idioma y otro, los términos nunca son totalmente idénticos, sino sólo son más o menos parecidas. Las palabras en cualquier lengua tienen muchos significados interrelacionados que pocas veces se separan entre sí.

Por ejemplo, "cumplir" en castellano significa muchas cosas distintas: cumplir la ley, cumplir con una promesa, cumplir años (o una sentencia en la cárcel), pero en español "cumplir" no puede significar "llenar" (un vaso de agua por ejemplo), que es el sentido básico de sus equivalentes en hebreo (MaLaA) y griego (plêroô). El inglés "fulfill" es un poco más parecido pero también muy diferente.

Tanto en hebreo como en griego, el significado básico para la idea de cumplimiento es "llenar" o "rellenar".

Según el concepto pagano, y también la opinión común de nuestro tiempo, una profecía es el anuncio de un suceso futuro, en forma clara y con detalles de tal forma que se podrá reconocer su realización cuando ocurra, lo que sería su cumplimiento.

Por ejemplo, si vaticino que habrá un terremoto en Nueva York el 15 de mayo a la medianoche, y efectivamente ocurre dicho terremoto precisamente a la medianoche, la profecía "se cumplió". Si hay terremoto pero en otra hora u otro día, la profecía no se cumplió o se quedaría en duda.

Aunque varios autores del Nuevo Testamento hablan del "cumplimiento" de profecías, en un sentido parecido a este concepto tradicional, un análisis más a fondo muestra que lo entendían de otra manera. Podemos demostrar esto con un análisis del evangelio según San Mateo y del libro de Apocalipsis.

El autor del Nuevo Testamento que más apela a "profecías cumplidas" es San Mateo, en su evangelización especialmente de los judíos.

Unas dieciséis veces Mateo afirma que alguna profecía se había cumplido en Jesús (1:22; 2:5; 2:15; 2:17; 2:23; 3:3: 4:14; 8:17; 12:17; 13:14; 13:35: 15:7; 21:4; 24:15; 26:56: 27:9). Sin embargo, cuando analizamos cada uno de esos versículos, surgen problemas muy serios. La gran mayoría de las profecías citadas por Mateo no tiene nada de carácter predictivo en su texto hebreo (Os 11:1; Jer 31:15; Isa 40:3; 53:4; 6:9; Sal 78:3; Isa 29:13; Zac 11:12-13).

Si el texto original no tiene carácter predictivo, no puede ser una "predicción" para "cumplirse" en el sentido tradicional (no-bíblico). Un ejemplo claro es Jeremías 31:15 que, al describir la marcha de los israelitas hacia el exilio, afirma en forma poética que Raquel lamentó por ellos con llanto y lloro amarga. Curiosamente, el libro de Génesis no dice que Raquel lloró antes de morir cuando dio a luz a Benjamín. Pero ni Génesis ni en Jeremías da el menor sentido futuro o mesiánico a la frase. De igual forma, Oseas 11:1 simplemente afirma el hecho bien conocido, que Dios sacó a su pueblo de Egipto, pero no sugiere la menor proyección al futuro para que valiera como predicción.

Mateo 2:23 alude a una profecía que Jesús "habría de ser llamado nazareno", lo que "se cumplió" con el regreso de la sagrada familia de Egipto para establecerse en la ciudad de Nazaret. Pero nadie ha podido encontrar en el Antiguo Testamento tal predicción del lugar de residencia del Mesías, y los esfuerzos por explicar lo que Mateo quería decir con esta frase, quedan lejos de ser una predicción de esa índole.

Aún en las alusiones en Mateo que más parecen ser predicciones (1:22; 2:5; 12:17; 21:4), Mateo cambia el texto original y lo interprete a espaldas del contexto histórico, cosa que no se permite cuando se trata de predicciones.

En fin, ninguna de los 16 pasajes en Mateo puede considerarse una "predicción cumplida" en el sentido tradicional.

Dadas estas evidencias, sería fuerte la tentación de concluir que San Mateo estaba seriamente equivocado, pero esa conclusión sería más bien una equivocación seria.

Más bien, los equivocados somos nosotros cuando imponemos sobre este evangelio conceptos de "profecía" y "cumplimiento" ajenos a su autor. Para Mateo, como para los demás autores bíblicos, la "predicción del futuro" era una parte mínima de la profecía, que consistía más bien en una Palabra de Dios para el presente (aun cuando hable del futuro).

Y fiel al sentido de los verbos ""MaLaA" del hebreo y "plêroô" del griego, entendían el "cumplimiento" como el llenar una vieja Palabra de Dios con nuevo significado, para nuevas circunstancias. Entendido así, las "profecías cumplidas" (re-llenadas) de Mateo tienen un sentido convincente. Los hebreos lo llamaban "midrash" o "pesher"; hoy lo llamamos "relectura".

Al analizar más al fondo el libro más profético (en el sentido bíblico) del Nuevo Testamento, el Apocalipsis, se hace evidente que este autor tampoco pensaba en el esquema tradicional de predicción y cumplimiento.

Aunque Juan alude constantemente a los profetas hebreos, en ningún momento afirma que las visiones suyas revelan algún "cumplimiento" de ellas entendidas como si fueran predicciones. Es más, cuando Juan menciona detalles de los escritos proféticos, se acostumbra cambiar el texto original. El cabello blanco del Anciano de Días ahora aparece sobre el Hijo del hombre (1:14); las cuatro bestias del mar de Daniel 7, en Apocalipsis 13 se fusionan en una bestia con las características de las cuatro; la promesa de Isaías 60:14, que los gentiles vendrían a postrarse ante los judíos, se cambia a lo opuesto en Apocalipsis 3:9, donde los judíos vendrían a arrodillarse ante los cristianos de Filadelfia. De hecho, una de las claves para entender el Apocalipsis son los cambios que él hace con las profecías anteriores.

Queda claro que en el Apocalipsis Juan no está pensando en el esquema tradicional (pagano y moderno) de predicciones cumplidas, y también que no escribió su libro con el propósito de vaticinar cosas futuras en sí y para sí, sino para dar una llamada profética a la obediencia a la voluntad de Dios. Por eso 1:3 promete bendición específicamente a los que guarden su profecía.

La hermenéutica contemporánea nos ha enseñado a ver el mensaje bíblico a partir de los hilos temáticos de la historia de la salvación, como paradigmas que se conjugan de nuevo con cada situación histórica (Mígúez Bonino, "La fe en busca de eficacia"; Schökel, "Hermenéutica de la Palabra").

En un sentido similar, se llama "hermenéutica tipológica", donde "tipos" corresponden a los paradigmas ya mencionados (Daniélou, van Rad, Zimmerli). Desde esa perspectiva, las "profecías cumplidas" de Mateo tienen sentido y todo el Nuevo Testamento se entiende mejor. "Profecia" es mucho más que predicción, y aun la profecía predictiva no consiste básicamente en predicciones de sucesos futuros sino en paradigmas tipológicas por los que Dios nos llama a la fidelidad.

Por Juan Stam.

martes, 5 de mayo de 2015

¿PARA QUÉ HEMOS SIDO CREADOS?

¿Qué es el hombre, para que te preocupes por él?
¿O el hijo del hombre, que lo visites a él?
(Salmo 8:4)
Oh YAHWEH, ¿qué es el hombre, para que en él pienses,
O el hijo de hombre, para que lo estimes? (Salmo 144:3)

A través de este recorrido hacia el corazón del PADRE estamos aprendiendo que la manera de actuar de DIOS, Sus formas y Sus diseños son diametralmente opuestos a los ofrecidos, aprendidos e impuestos por el mundo: todo el sistema de “valores y principios”, las formas de actuar, de obtener las cosas, de pensar, de concebir la cosmología, el centro de creencias, las definiciones, conceptos, leyes, etc.

Dentro de este orden de ideas podemos decir que tener éxito en DIOS no consiste en obtener muchas cosas, alcanzar el beneplácito o aprobación de la gente, conseguir un gran templo, ser la mejor banda de música, ser líderes, profetas, apóstoles, ó ministros de renombre y mucha "unción," tener abundancia, dones, talentos, habilidades, etc... no! El verdadero éxito en DIOS consiste en hacer lo que DIOS quiere que se haga, en Su tiempo por y con SUS medios para que ÉL sea glorificado en todo.

No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. (Mateo 7:21)

El pecado siempre busca y obtiene independizar al hombre de DIOS y de esta manera “hacerlo grande” cuando la realidad es que DIOS es más grande y alto que todos nuestros pensamientos juntos, que todo el universo e incluso ni aún los cielos pueden contenerle a ÉL.
¿Es verdad que DIOS ha de habitar con el hombre en la tierra? He aquí, los cielos y los cielos de los cielos no pueden contenerte; ¿cuánto menos esta Casa que he edificado?
(2 Crónicas 6:18)

Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados.
(Isaías 57:15).

Ahora:
En aquel tiempo apartó JEHOVÁ la tribu de Leví para que llevase el arca del pacto de JEHOVÁ, para que estuviese delante de JEHOVÁ para servirle, y para bendecir en su nombre, hasta hoy, (Deuteronomio 10:8).

Después subió al monte, y llamó a sí a los que él quiso; y vinieron a él.
Y estableció a doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar,
y que tuviesen autoridad para sanar enfermedades y para echar fuera demonios:
(Marcos 3:13-15).

El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel; a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová, y el día de venganza del Dios nuestro; a consolar a todos los enlutados;  a ordenar que a los afligidos de Sion se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya. (Isaías 61:1-3).

1. DIOS nos ha apartado para estar con ÉL y ser portadores de Su Presencia. (Adoración).
2. DIOS nos ha consagrado para estar delante de DIOS para servirle a ÉL. (Adoración).
3. DIOS nos ha separado para bendecir en su nombre (Predicar en primer lugar en este servicio a DIOS en otros).

Por encima de él había serafines; cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies, y con dos volaban. Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, JEHOVÁ de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria. Isaías (6:2-3).

La palabra serafín está íntimamente relacionada en el hebreo con la palabra arder (fuego, pasión, etc). La función de los serafines, los cuales están delante de DIOS indica cosas tremendas y poderosas:

- Con 2 alas cubrían sus rostros, con 2 las cubrían sus pies. Los serafines están delante de DIOS, y están adorando continuamente al Señor (ardiendo por SU PRESENCIA). “4 alas”

- Con 2 alas están volando. “2 alas”.
No es interesante y revelacional saber que 2/3 partes de su oficio, (al igual que en Deuteronomio 10:8, Marcos 3 e Isaías 61) está íntimamente ligado con PERMANECER EN y CON DIOS (Adoración) y 1/3 parte con servicio a los demás, empezando con PREDICAR el evangelio.

Es decir, nuestra vida debe estar dedicada a DIOS, nuestra vida debe ser una vida de adoración a DIOS, para eso fuimos creados: para ESTAR CON ÉL, dirigidos hacia ÉL, fuimos creados por DIOS para traerle placer, para Su Gozo, para Su adoración, todo, todo, para Su Gloria!

Adorarlo tiene que ver con honrarlo en todas las actividades que se desempeñen a diario: en el trabajo, en la escuela, en la familia, en el ministerio, en todo, es honrarlo por quién es ÉL: DIOS.  Adoración NO tiene que ver sólo con cantar, ni pertenecer a una “iglesia x”, adoración tiene que VER CON ESTAR DELANTE DE ÉL y permanecer EN SU PRESENCIA en SANTIDAD, todo el tiempo (100%).

Por otra parte y en menor proporción está el servicio a DIOS en otros. Darle gloria es el propósito por el cual fuimos creados, por otro lado el desempeño y el hacer cosas para DIOS (Ministerio) está en menor proporción. Este servicio (Ministerio) debe llevarse a cabo en dos frentes: en primer lugar el Ministerio en y a la familia (El Matrimonio es el primer ministerio) y el Ministerio de anunciar y predicar el evangelio (Ministerio de la reconciliación).

Todos Sus Hijos debemos ser entonces Verdaderos Adoradores, la mejor adoración que le podemos dar a Dios es con nuestras actitudes y con nuestro testimonios con hechos, porque eso está incluido en el propósito de nuestra existencia.

Adorar a Dios no es en el ministerio, con tus dones o en el servicio a DIOS en los cultos, ya que mucha gente aparenta adorar a Dios levantando sus manos “santas”, pero en su interior están putrefactos, atestados de pecado, dando pésimo testimonio a los propios hermanos y a los gentiles. Esto no es la verdadera adoración a Dios, es más, ni bíblica es.
No se trata tampoco de hacer muchas cosas para DIOS, ni de hacer Su obra, ni estar día y noche metido en el templo, ni ser pastor (porque sin DIOS es imposible), no se trata de hacer muchos milagros y prodigios como el montón de tele evangelistas y artistas de púlpito lo hacen, ni grandes hazañas, ni tener mucha prosperidad, ni ser notable, ni ser reconocido por la iglesia, o por tus líderes…No! Se trata de ser conocido por el CREADOR!, de que SUS labios pronuncien u nombre, que le traigas placer a Dios por tu santidad y tu obediencia a Su Palabra, siendo una persona íntegra e intachable, con manifestar con tal alegría y gozo la prueba.

Recordemos lo que el PADRE dijo de JESÚS:
Mientras él aún hablaba, una nube de luz los cubrió; y he aquí una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd. (Mateo 17:5).

¿Puede decir DIOS  lo mismo de ti, y llamarte por tu nombre? ¿se deleita Dios de tu vida actual?

No te debe de importar la opinión de la gente, sino lo que Dios opine de ti en base a obedecer a Dios, aunque los demás te critiquen y te señalen con el dedo por tu lealtad y santidad a Dios.


Si estás buscando ser y hacer en DIOS, empieza por ser su buen hijo, en quien DIOS se complace de ti, empieza por lo que debes terminar y ser siempre: Su verdadero adorador dando testimonio con HECHOS, permanece en Su presencia, llénate de ÉL, permanece apartado para ÉL y sal fuera (dando testimonio de quién vive dentro de ti), ¡SIN hipocresías! 

miércoles, 11 de marzo de 2015

YAHWEH


No hay tema más sublime que pudiera ocupar la mente humana que el estudio acerca de  YAHWEH (DIOS) y la relación del hombre con ÉL.

I.                   La existencia de YAHWEH.
1.      La Biblia no busca probar la existencia de DIOS. El hecho de que hay un DIOS se da por sentado en la Biblia. El primer versículo de la Biblia es un ejemplo: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra.” La existencia de Dios es presentada como un hecho que no necesita probarse. El hombre que dice  que no hay Dios, es llamado “necio” en el Salmo 14:1 “Dijo el necio en su corazón: No hay Dios.”

2.      Sin embargo, aún aparte de la Biblia hay evidencias de la existencia de DIOS. (1) La humanidad siempre ha creído en un Ser Supremo. (2) La creación debe tener un Creador. El universo no podría haberse originado sin una causa. (3) El maravilloso plan que se percibe en la creación demanda un artífice de infinito poder y sabiduría. (4) Teniendo en cuenta que el hombre es un ser dotado de conciencia y de inteligencia, su Creador tiene que ser un Ser infinitamente superior para poder crearlo.

II.                La naturaleza de YAHWEH.

1.      DIOS es Espíritu “Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.” (Juan 4:24). Esto significa que DIOS no tiene cuerpo. Es invisible. Sin embargo, se puede revelar al ser humano en forma visible, en la persona de JESUCRIOSTO, DIOS se presentó al mundo en forma corporal (Juan 1:14-18; Colosenses 1:15; Hechos 1:3).

2.      DIOS es una persona. Nombres propios son usados para referirse a ÉL (Éxodo 3:14; Mateo 11:25). Se le atribuyeron las características de una persona como por ejemplo: (1) conocimiento: “Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos. Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come.” Isaías 55:9-10. (2) emociones: “Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón.” Génesis 6:6.  Y  (3) voluntad: “en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de JESUCRISTO, según el puro afecto de su voluntad.” Efesios 1:5.

3.      La unidad de DIOS. Las Sagradas Escrituras enseñan claramente que hay un solo DIOS: “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre.” (I Timoteo 2:5). La falsa enseñanza de que hay muchos dioses es contraria a la razón. Solamente puede haber un Ser Supremo.

4.      La Trinidad. La Biblia no solamente enseña que hay un solo DIOS, sino que también enseña que hay tres personas en la Divinidad: PADRE, HIJO y ESPÍRITU SANTO. Este es un misterio para la mente humana, pero aunque no pueda ser entendido, puede ser creído por la Palabra de DIOS, así lo declara. La palabra “trinidad” no se encuentra en la Biblia, pero la verdad y sus manifestaciones de la trinidad se halla en los siguientes pasajes:

a.       El bautismo de JESÚS, Mateo 3:16,17.
b.      La gran comisión, Mateo 28:19.
c.       La bendición, II Corintios 13:13.

El ESPÍRITU SANTO es llamado DIOS en los Hechos 5:3,4. “Y dijo Pedro: Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo, y sustrajeses del precio de la heredad? Reteniéndola, ¿no se te quedaba a ti? y vendida, ¿no estaba en tu poder? ¿Por qué pusiste esto en tu corazón? No has mentido a los hombres, sino a Dios.”

III.             Los Atributos de YAHWEH:

Es difícil definir a DIOS. Una de las mejores maneras de hacerlo es describir ciertas de sus cualidades o características. Estas son conocidas como sus atributos.

1.      DIOS es Omnipresente. Esto significa que DIOS está presente en todas partes al mismo tiempo: “¿Se ocultará alguno, dice Jehová, en escondrijos que yo no lo vea? ¿No lleno yo, dice Jehová, el cielo y la tierra?” (Jeremías 23:24).

2.      DIOS es Omnisciente. En otras palabras, ÉL conoce todas las cosas. ÉL conoce cada pensamiento y acción de cada ser humano: “El corazón alegre hermosea el rostro; Mas por el dolor del corazón el espíritu se abate.” (Proverbios15:13). ÉL conoce cada cosa que ocurre en la naturaleza, inclusive la muerte de un pajarito: “¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin vuestro Padre.” (Mateo 10:29).
“Aunque sin límites el universo y gloriosamente inmenso, ÉL conoce la historia eterna de cada grano de arena.”

3.      DIOS es Omnipotente. ÉL tiene todo poder. ÉL creo todo el universo y ahora lo controla por su poder. No hay nada que ÉL no pueda hacer: “Y mirándolos Jesús, les dijo: Para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo es posible.” (Mateo 19:26).

4.      DIOS es Eterno. Nunca ha tenido principio y nunca dejará de existir: “Antes que naciesen los montes y formases la tierra y el mundo, desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios.”.(Salmo 90:2).

5.      DIOS es Inmutable. “Porque Yo DIOS, no me mudo.” (Malaquías 3:6).

6.      DIOS es Santo. ÉL es absolutamente Puro e Impecable, odia el pecado y ama la verdad. (Proverbios 15:9, 26). ÉL se mantiene aparte de los pecadores y castiga al pecador: “He aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni se ha agravado su oído para oír; pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír. Porque vuestras manos están contaminadas de sangre, y vuestros dedos de iniquidad; vuestros labios pronuncian mentira, habla maldad vuestra lengua. No hay quien clame por la justicia, ni quien juzgue por la verdad; confían en vanidad, y hablan vanidades; conciben maldades, y dan a luz iniquidad.” Isaías 59:1-4.).

7.      DIOS es Justo. Todo lo ÉL hace es recto e imparcial. ÉL cumple todas sus promesas: “Justo eres tú, oh Jehová, y rectos tus juicios.” (Salmo 119:137).


8.      DIOS es Amor. Aunque DIOS odia el pecado ÉL ama al ser humano: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.” (Juan 3:16:18).

viernes, 23 de enero de 2015

miércoles, 7 de enero de 2015

EL CARMELO, EL MONTE DE LA DECISIÓN

Texto bíblico: (1 Reyes 18:1-39).



I. GEOGRAFÍA 
El Carmelo, en el noroeste de Israel, desciende hacia el mar desde los montes de Efraín, en una caída abrupta de 400 m. La vegetación es rica y variada. Reúne la flora del valle con la de los montes y la franja costera. Esto convierte al Carmelo en un jardín de especias de la naturaleza. El nombre “Carmelo” significa “huerto de frutas”.

Desde muy antiguo las alturas del Carmelo sirvieron de lugares de culto a las divinidades cananeas. En los días de la apostasía espiritual de Israel, durante la época de los jueces, estos lugares altos tuvieron una especial relevancia en la vida religiosa de Israel (Jueces 2:11-13).

 II.- HISTORIA 
¿Cuándo tuvo lugar la escena que comentamos? Ocurrió en Israel durante el reinado de Acab. Este rey gobernó del 875 al 855 a. C. Así que el suceso podemos situarlo alrededor del año 860.

Después de la división del reino en Judá e Israel, los reyes que gobernaron la parte norte del país, denominada Israel, fueron casi todos reyes idólatras y déspotas. Y Acab fue uno de los peores. Un hombre sin carácter, un juguete en las manos de su mujer Jezabel. Ésta no era israelita. Procedía de Sidón, una ciudad reino al norte del Israel, muy rica y con un extenso poder comercial internacional. Su padre, Etbaal de Sidón, había sido una especie de sacerdote idólatra con fuerte inclinación hacia la política. Un día conspiró contra su rey y le dio muerte, apropiándose así de la corona de Sidón. De esta manera Jezabel ya estaba marcada por las intrigas, la violencia, el crimen y el despotismo.

El rey Acab hizo de Samaria la capital de su reino. Su casamiento con Jezabel puso a Israel en contacto con el poderoso reino comercial fenicio y, de esta manera, le fue abierta la puerta para las relaciones comerciales con el vasto mundo del Mediterráneo. Pero con la cultura fenicia se introdujo también en Israel el culto al dios Baal, lo que potenció enormemente el antiguo culto cananeo de los primitivos habitantes del país.

El retorno al paganismo condujo al pueblo de Israel a claudicar entre dos pensamientos  (1 Reyes 18:21),es decir, a servir a ratos a Jehová y a ratos a Baal. Un pequeño remanente de la población continuaba cultivando el anhelo y la inclinación por el verdadero conocimiento de Dios, pero, por otro lado, les causaba honda impresión el fastuoso y brillante culto a la diosa Astarté y a su divino consorte Baal, ya que se trataba de cultos muy lujosos y a los que se unían también una relajación de la práctica sexual en la vida cotidiana. De esta manera el pueblo llegó a ser un instrumento dócil y maleable en manos de una reina idólatra y déspota.

Humanamente hablando, era un tiempo inapropiado para la aparición de un profeta. No cabía esperar que en medio de este ambiente cultual idólatra pudiera crecer en el corazón de un hombre joven una entrega incondicional y ferviente al Dios de los padres. Y esto fue precisamente lo que ocurrió en el caso de Elías.

 La historia que protagoniza Elías en el monte Carmelo tiene una afilada punta que señala al centro de nuestro corazón . Esto convierte al Carmelo en uno de los montes más extraordinarios de la Biblia.

Con una pasión santa y una osadía sin precedentes  Elías emprende la lucha a favor del Dios viviente que no comparte con nadie su señorío ni su gloria . El profeta no lucha por los ateos ni por los indiferentes hacia la divinidad.  Su lucha es a favor de los que creen en Dios, pero no le siguen de todo corazón. Elías batalla por aquellos que claudican entre dos pensamientos, hombres y mujeres que saben que sólo Jehová es Dios de verdad, pero que se dejan arrastrar por un culto a un dios extraño, permisivo, aunque políticamente correcto .

Su grito al pueblo reza: “ ¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos? Si Jehová es Dios, seguidle; y si Baal, id   en pos de él ” (1 Reyes 18:21). Con estas palabras se establece un grandioso “o el uno o el otro”. Y  de esta manera el Carmelo llega a convertirse en el “monte de la decisión” . Se trata de la decisión más importante para el hombre y la mujer, pues tiene que ver con el primer mandamiento de la ley de Dios: “ Yo  soy Jehová tu Dios…no tendrás dioses ajenos delante de mí ” (Éxodo 20:2-3).

 La apostasía trajo como consecuencia una devaluación del derecho y un aumento del crimen institucionalizado (véase el caso de la viña de Nabot 1 Reyes 21:1-19).  Y es en este tiempo terrible que aparece como un cometa el profeta Elías tisbita. Se enfrenta a Acab cara a cara y le anuncia la gran sequía : “ Vive Jehová Dios de Israel, en cuya presencia estoy, que no habrá lluvia ni rocío en estos años, sino por mi palabra ” (1 Reyes 17:1).Seguidamente Dios manda a su siervo que se esconda de la ira del rey durante tres años y medio, y lo alimenta milagrosamente por medio de cuervos en el arroyo de Kerit. Durante tres años y medio no cae sobre Israel ni una gota de agua ni ningún rocío. La sequía, y la consecuente hambruna, son terribles. Y la consecuencia es que Acab endurece su corazón contra Dios.

 Pasados tres años Dios dice a Elías: “ Ve, muéstrate a Acab ” (1 Reyes 18:1). El resultado de este dramático encuentro es que Acab accede, a solicitud de Elías, a convocar “en el monte Carmelo a los cuatrocientos cincuenta profetas de Baal, y a los cuatrocientos profetas de Asera. De esta manera decidirán los mismos dioses quién sea el verdadero . Elías no teme el enfrentamiento; la confianza en su Dios es absoluta. Miles de israelitas acuden al Carmelo para asistir de testigos a esta lucha entre dioses y profetas.

¡Ha llegado el día de la gran decisión! Los ochocientos cincuenta sacerdotes de Baal y Asera comparecen unidos; frente a ellos, Elías en solitario.  ¿Acaso no tiene miedo este profeta? 

Con voz atronadora Elías interpela al pueblo:  “¿Hasta cuando claudicaréis vosotros entre dos pensamientos? Si Jehová es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de él ”. Pero no hay respuesta de parte del pueblo. Sólo el silencio escéptico y cobarde, propio de un corazón dividido. Entonces  Elías apela al juicio de Dios, y propone que se levanten dos altares, que se ofrezcan en ellos sendos sacrificios y que el Dios que haga descender fuego del cielo para consumir su sacrificio será el verdadero Dios. El reto es aceptado . Elías otorga la preferencia a los sacerdotes paganos, y estos danzan alrededor de su propio altar e invocan a Baal desde la mañana hasta el mediodía. Pero Baal no responde, pues, en realidad, Baal es nada y menos; mera invención de poetas, fanáticos, y atrevidos ignorantes. Baal no es nadie; simplemente no existe. Así son los ídolos y los dioses que los hombres se inventan y fabrican en todos los tiempos, también en los nuestros. Tienen muchos nombres, pero no son capaces de hacer nada, porque simplemente no existen.

 Tras el fracaso de los baalistas le toca a Elías el turno para ofrecer su sacrificio . Hace que se viertan litros y litros de agua sobre el buey sacrificado, la leña y el altar. Todo se empapa, lo que debería hacer más difícil la combustión. Seguidamente Elías ora a Dios: “ Jehová Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, sea hoy manifiesto que tú eres Dios en Israel, y que yo soy tu siervo, y que por mandato tuyo he hecho todas estas cosas. Respóndeme, Jehová, respóndeme, para que conozca este pueblo que tú, oh Jehová, eres el Dios, y que tú vuelves a ti el corazón de ellos ” (1 Reyes18:36-37).¡Qué oración! – No hay en ella gritos, ni mendicidad, ni conjuros, ni desesperación, sino brevedad, sólo dos frases, ni una palabra de más ni una de menos. Y Elías no fue avergonzado. El Dios viviente responde a su oración con fuego. De esta manera revela su cercanía, poder y compromiso con su pacto y con los que creen en él. El profeta recibe la señal por la que ha orado, pero no la recibe por su causa, sino por causa de aquellos corazones del pueblo que han sido engañados y endurecidos por falsos dioses.  Llena de asombro y temor, la multitud cae a tierra de rodillas y grita:  “¡Jehová es el Dios, Jehová es el Dios! ” 

Dios quiere que nosotros tomemos hoy la decisión de seguirle y servirle por medio de Jesucristo. Para este fin nos ha dado su palabra que nos instruirá en lo que le agrada.  La historia ocurrida en el Carmelo nos muestra que no se trata de estar con la mayoría . Un hombre con Dios de su parte es más que una multitud de 850 falsos sacerdotes y profetas, y que millares de personas con corazones incrédulos y endurecidos.

Lo importante en esta historia es que Dios tiene en la tierra hombres y mujeres que le sirven de todo corazón. Y  cada vez que leemos esta historia del Carmelo es como si se nos estuviera preguntando si de veras queremos servir a Dios de todo corazón o si preferimos vivir claudicando entre dos pensamientos . Está claro que una brizna de religión o fe junto a todo lo demás que somos y tenemos no es suficiente a los ojos de Dios. De nada nos sirve que vivamos enganchados a cualquier ídolo o diosecillo, Dios no nos comparte con nadie, porque en este compartimento o corazón dividido está nuestra desgracia. Por eso es que el primero y más grande mandamiento de la ley de Dios reza: “ No tendrás dioses ajenos delante de mi ”.
 
Por:  Félix González Moreno