domingo, 1 de abril de 2012

EL AMOR DE DIOS Juan 3:16.

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Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquél que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.


Este texto que acabamos de leer está escrito en la Biblia, en el capítulo 3 del libro de San Juan. Este “versículo” (división o segmento de frases de un capítulo), quizás sea uno de los versículos que mayormente se ha predicado y difundido casi por todo el mundo. En este versículo se resume prácticamente todo el evangelio (las buenas noticias o buenas nuevas), pero desafortunadamente aún cuando miles y quizás millones de personas en todo el mundo ya conozcan este versículo, son igualmente muchas las personas que desconocen su valioso significado.

Importante

Pero antes de explicar cuál es el “significado” profundo y verdadero de este versículo, es muy importante para entenderlo conocer esto:
  1. Dios es quien creó la luz, los cielos, la tierra y las estrellas; además creo todas las plantas y animales que en la tierra habita; y todo lo que en los cielos habita. Dios creó al hombre y a la mujer. Dios es Omnipotente “Todo Poderoso”  (tiene TODO el poder), Dios es Omnisciente (lo sabe TODO), Dios es Omnipresente (es Eterno: él era, es y será por los siglos de los siglos).
    Génesis 1: 1 al 5
    En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz.
    Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas. Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un día.
    Juan 1: 1 al 5
    En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Éste era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella.
  2. La Biblia es la revelación divina “la Palabra de Dios” dada a los hombres. En la Biblia, Dios por su voluntad ha dado a conocer todos  los planes que él tiene para los hombres: Mandamientos, leyes, promesas, bendiciones, instrucciones, revelaciones, profecías, etcétera. Fue escrita por hombres escogidos por Dios como un valioso “instrumento”, los cuales fueron “inspirados” por Dios.
    “Inspirada por Dios” es una sola palabra en el griego.

    “Teopneutos” significa literalmente: “Respirada por Dios”.

    Esto indica que la Escritura fue exhalada por Dios e inhalada por las mentes de los hombres por obra del Espíritu Santo. Con este acto Dios, reveló su Palabra a los hombres que él escogió librándolos de cualquier error al escribirla. Por tanto la Biblia no contiene la Palabra de Dios únicamente, sino que toda ella es la misma Palabra de Dios.
    2 Pedro 1: 19 al 21
    Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones; entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.
   
 Lucas 24: 25 al 27
    Entonces él les dijo: ¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho!
¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria?
Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían.

    Juan 17:17
    Santifícalos en tu verdad, tu palabra es verdad.


  1. El evangelio, es decir “las buenas noticias”, son estas: Jesús, el Hijo de Dios, o “Dios el Hijo” como era entendido en el contexto judío; murió, fue sepultado y resucitó al tercer día para salvar a todo aquél que en él cree, para darle vida eterna a todo aquél que en él cree.
    1 Corintios 15: 1 al 8
    Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis; por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano.
    Porque primeramente os he enseñado lo que así mismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras, y que apareció a Cefas, y después a los doce. Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen. Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles; y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mi.

Juan 3:16

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquél que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.


¿De qué nos salva Jesús?

La respuesta de esta pregunta viene descrita en la parte del versículo donde dice “no se pierda”. La Palabra de Dios dice que Dios no quiere que los hombres nos perdamos y por eso nos “ha dado a su Hijo unigénito”, porque sin Jesús los hombres estamos perdidos.


Juan 3:17

Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.

Tanto en el versículo 16 como en el versículo 17 se nos habla de algo muy importante que los hombres padecemos sin el Hijo de Dios: estamos perdidos “no se pierda” vr.16 y estamos condenados Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para  condenar al mundo” vr.17.

Si Dios no quiere que los hombres se pierdan, es decir no quiere que los hombres vayan a condenación. Entonces ¿qué es lo que ha perdido a los hombres?; ¿qué es lo que los ha condenado?

Lo que ha perdido a los hombres.

La Palabra de Dios nos habla acerca de la condición espiritual de los hombres delante de los ojos de Dios por causa del pecado,  y dice en:

Romanos 3:23
Por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios.

Romanos 5:12
Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.

 Romanos 3:10
Como está escrito: No hay justo, ni aún uno;

 Pecado es todo aquello que los hombres hacen y que desagrada a Dios; es decir pecado es no hacer la voluntad de Dios. Pecado en otras palabras es “revelarse a la voluntad de Dios”. Por ejemplo:

Juan 15:17
Esto os mando: Que os améis unos a otros.

Muchos quizás se sorprendan al leer que también se desconoce este breve pero completo mandamiento. Falsamente hay quienes creen y dicen que para Dios TODO es pecado, usando este argumento como “salida fácil” a no querer realmente conocer  cuál es la voluntad de Dios.

Romanos 13: 8 al 10
No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley.
Porque: No adulterarás, no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, no codiciarás, y cualquier otro mandamiento, en esta sentencia se resume: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor.

Los hombres pecamos con lo que pensamos, con lo que hacemos, con lo que decimos y con lo que dejamos de hacer.  La Palabra de Dios dice que “todos pecaron”. En Romanos 3:23 cuando leemos que “todos pecaron” se refiere a absolutamente TODOS los hombres y mujeres de todos los tiempos. Incluyéndome a mi; yo (el que comparte este estudio) he pecado, todos lo hemos hecho. No hay nadie que pueda decir “yo nunca he pecado” o “yo no soy pecador”, y si lo dijera estaría simplemente evadiendo reconocerlo,  cuando “mentimos”,  pecamos.

1 Juan 1:8 y 10
8 Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros.
10 Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros.

¿Cuál es la consecuencia del pecado “haber desobedecido a Dios”?

Romanos 6:23
Porque la paga del pecado es muerte, mas la dadiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.

La paga (consecuencia) del pecado es la muerte. Esta muerte no se refiere a la muerte “física” pues si así fuera nadie estaría hoy con vida física; la muerte a la que se refiere aquí es a la “separación eterna entre Dios y los hombres”, esta condenación o “muerte” que los hombres padecen por causa de haber pecado está descrita en el libro de Apocalipsis.

Apocalipsis 21:8
Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.

La Palabra de Dios dice que existe un lago que arde con fuego y azufre (la muerte segunda), el cuál está reservado para todos los antes descritos en la palabra de Dios, para todo aquél que esté muerto en sus delitos y pecados, como paga de su “pecado”. Porque Dios lo ha establecido “Porque la paga del pecado es muerte” Rom.6:23

Mateo 13:41,42
Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad, y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes.

 En estos versículos Jesús ha hablado que existe el lugar llamado el “horno de fuego” en donde será el  “lloro y el crujir de dientes”. Y dice que ahí serán echados los que “sirven de tropiezo”, y a los que “hacen iniquidad”.

Lucas 3:17
Su aventador está en su mano, y limpiará su era, y recogerá el trigo en su granero, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará.

¿Cómo se puede evitar ir a la condenación eterna?

Pero aún los que no lo creen, es decir los incrédulos y los que son conscientes de haber hecho el mal, que reconocen que son pecadores, tienen una gran oportunidad de ser redimidos para no ir a  este lugar de eterno tormento, para no ir al infierno.

Falsamente se ha difundido que las “buenas obras” son las que nos salvarán de no ir a la condenación. Atención este es un punto muy importante: Las buenas obras SÍ hay que hacerlas, SÍ hay que hacer el bien; a lo largo de toda la Biblia Dios expresa que su voluntad es que el hombre haga buenas obras es decir que haga el bien, pero la Palabra de Dios nos dice que las obras NO son las que nos salvan.

Efesios 2:8 y 9
Porque por gracia sois salvos, por medio de la fe; y esto no de vosotros pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.

La Palabra de Dios dice que Dios nos salva por “gracia” (favor inmerecido), y que esta “gracia” actúa por medio de la “fe”. Y dice “esto no de vosotros” (refiriéndose a que la salvación no depende de lo que hace uno mismo), “pues es don de Dios” (un regalo de Dios). Y atención con el versículo 9 cómo dice: “no por obras, para que nadie se gloríe” (es decir para que nadie se enaltezca, de este modo la salvación no queda fuera del alcance de nadie).

Atención si fueran las “obras” las que nos salvan de ir a la condenación eterna, entonces no tendría ningún caso llamar a Jesús como “..el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo..” Jn. 1:29; PERO como las obras NO son las que nos salvan, sino que el único salvador del hombre para no ir a la condenación es Jesús, por eso es solamente Jesucristo quien salva al hombre de no ir a condenación.

Romanos 6:23
Porque la paga del pecado es muerte, mas la dadiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.

Este hecho lo confirma la palabra de Dios “mas la dadiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” (un sinónimo de “dadiva” es “regalo”, el regalo de Dios).

Nadie puede por sus propias obras evitar ir a la condenación eterna; nadie puede por sus propios medios o andando en su propio “camino” ir al cielo después que físicamente muera.

Juan 14:6Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mi.
Romanos 5:8
Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.

El amor de Dios

Lo que Dios muestra en su palabra es que la salvación de los hombres es un regalo de Dios por amor. Un amor tan grande que las palabras no alcanzan para describir ese amor tan grande, un amor tan verdaderamente grande que nuestro entendimiento finito, no lo alcanza a discernir; pero lo más maravilloso es que lo podemos conocer.

Juan 3:16
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquél que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

Este “don de Dios”, esta “dadiva de Dios”; este precioso regalo de Dios es “vida eterna en Cristo Jesús  Señor nuestro”; el regalo de Dios es la salvación de los hombres para que no vayan a condenación por haber pecado “voluntariamente”.

Este Regalo de Dios dice la Biblia que podemos recibirlo TODOS, absolutamente TODOS.

Juan 1: 12
Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.

Recibir este regalo es reconocer que uno mismo es pecador, arrepentirse de haber pecado y creer que Jesucristo murió en la cruz para el perdón de tus pecados y los de todo el mundo,  “para que todo aquél que en él cree no se pierda, mas tenga vida eterna”.

Este regalo se acepta por “fe”, abriendo la puerta del corazón a Jesús.

En el siguiente versículo Jesucristo nos dice cómo abrirle la puerta de nuestro corazón.

Apocalipsis 3:20
He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él y cenaré con él, y él conmigo.

Jesús llama a la puerta de tu corazón y te pide que le permitas entrar en tu corazón, y promete: “..entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo”.

Jesús no obliga a nadie, él llama a la puerta de tu corazón. Jesús que murió en la cruz, fue sepultado y resucitó al tercer día y subió al cielo y está sentado a la derecha del Padre; el cual por amor quiere limpiarte de todos tus pecados y darte el regalo de “vida eterna” quiere entrar en tu corazón. La pregunta es ¿Le abrirás?

Apocalipsis 3:20
He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él y cenaré con él, y él conmigo.

Si así decides hacerlo debes confiar en Jesús  y por “Fe” pedirle en una oración a Jesús que entre en tu corazón. Esta oración, se sugiere hacerla así, en tus propias palabras:

“Señor Jesucristo, reconozco que soy pecador; me arrepiento de mis pecados. Te acepto como mi único y suficiente salvador que murió en la cruz para perdón de mis pecados. En este momento te abro la puerta de mi corazón, y te invito a entrar. Te pido Señor Jesucristo que habites en mi corazón y me des el regalo de la vida eterna. Amen.”

Si lo has hecho mira lo que la Palabra de Dios dice acerca de esta decisión.

1 Juan 5:11, 12 y 13.
Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo.
El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.
Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios.

Ahora responde ¿Qué es lo que nos ha dado Dios? ¿Esta vida cómo es?¿ En quién está esta vida eterna? ¿El que “tiene al Hijo” qué tiene?

Si has tomado la decisión de recibir a Jesucristo en tu corazón, Dios te ha perdonado de todos, absolutamente todos tus pecados, ya no iras a la condenación, tienes vida eterna, e iras al cielo con Dios. Dios lo ha prometido.

Juan 5:24
De cierto, de cierto os digo : El que oye mi palabra y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.

Juan 3:16
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquél que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.


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